Exposición larga: cómo calcular el tiempo a partir del arrastre que buscas

Read in English: Long exposure: how to work out the shutter time from the blur you want

Las chuletas de exposición larga dan tiempos cerrados: 1/15 s para un barrido, un cuarto de segundo para las estelas de los coches, treinta segundos para vaciar una plaza. Como punto de partida están bien, y por eso circulan tanto, pero fallan en cuanto cambias de sujeto. Con un 35 mm y a diez metros, ese mismo 1/15 s deja una raya de 87 píxeles si pasa un peatón, de 310 si pasa una bici y de 869 si pasa un coche. La misma receta da tres fotos que no se parecen en nada.

Por eso prefiero hacer la cuenta al revés. Empiezo por el efecto, decido cuánto arrastre le pido a la foto y de ahí saco el tiempo, la longitud de la raya en píxeles, si voy a poder sostener la cámara a pulso y qué filtro me hace falta. Lo he montado en una herramienta interactiva que enlazo también al final. Aquí van las cuentas que tiene debajo, que son pocas y se pueden hacer de cabeza.

Una fórmula para casi todo

Imagina a alguien que cruza el encuadre a una velocidad v y a una distancia d de la cámara. Desde el objetivo, esa persona barre un ángulo de v/d radianes cada segundo. El objetivo convierte ese ángulo en milímetros sobre el sensor multiplicándolo por la focal, y si lo divides por el tamaño del píxel tienes la longitud de la raya:

b = f · v · t / (d · p)

b sale en píxeles. f es la focal en milímetros, v la velocidad en metros por segundo, t el tiempo de exposición en segundos, d la distancia en metros y p el paso de píxel en milímetros, que en una Leica M11 es 0,00376. Es física de bachillerato, y de esta línea cuelga todo lo demás.

Si la miras un rato, verás que la focal y la distancia aparecen como cociente. Doblar las dos a la vez deja el arrastre igual, porque depende de cuánto ocupa el sujeto en el encuadre. Y como el tiempo va en la misma multiplicación, alejarte unos metros o cambiar a un 28 mm tiene el mismo efecto que acortar la exposición. En la calle, muchas veces es lo más fácil de cambiar.

Con el paso de píxel hay que ir con cuidado. Sobre el sensor, en milímetros, la raya mide lo mismo en cualquier cámara de formato completo. En píxeles cambia: la escena que deja 110 píxeles en la M11, con sus 60 megapíxeles, deja 70 en un SL3-S de 24. Para el efecto da igual, porque ocupa la misma fracción del fotograma. Para la nitidez sí importa, como se verá con el temblor.

Cuánto es mucho

Un número de píxeles suelto dice poco, así que ayuda tener tres marcas en la cabeza. Por debajo de dos píxeles el arrastre no se ve, y hasta unos veinte tienes un sujeto movido, de esos que parecen un descuido. A partir de cien la raya ya se lee como algo buscado. Entre veinte y cien queda una franja ambigua que conviene esquivar.

También importa el tamaño del sujeto en la foto. Una persona de 1,70 m a seis metros, con un 35 mm, ocupa unos 2600 píxeles de alto en la M11, y 110 píxeles de arrastre apenas le suavizan el contorno. Si esa misma persona está lejos y ocupa 300 píxeles, el mismo arrastre se la come entera.

Gráfica logarítmica del arrastre en píxeles frente al tiempo de exposición: tres rectas para un peatón, una bici y un coche a 10 m con un 35 mm en una Leica M11, y dos rectas discontinuas del temblor de la mano a pulso y apoyada en un muro, que cortan el criterio de 2 px en 1/140 s y 1/17 s.
Arrastre frente a tiempo de exposición con un 35 mm, a diez metros, en una Leica M11. Las líneas continuas son tres sujetos que cruzan el encuadre; las discontinuas, el temblor de la mano a pulso y apoyada en un muro. La línea ámbar marca los dos píxeles a partir de los cuales el arrastre empieza a verse.

Tus manos también dejan raya

La cámara tampoco está quieta. Por mucho cuidado que pongas, la mano tiembla con una velocidad angular residual. En la herramienta la he fijado en 0,03 radianes por segundo, un valor típico para alguien que sujeta bien la cámara y respira con calma. El arrastre que produce sale de la misma fórmula, poniendo esa velocidad angular en lugar de v/d, y afecta a toda la imagen por igual.

El listón lo he puesto alto: dos píxeles, que equivalen a un par de líneas en la frecuencia de Nyquist del sensor. Con un 35 mm en la M11 eso da 1/140 s a pulso, bastante lejos del 1/35 s que sale de la regla clásica de 1/focal. Esa regla nació con la película y con copias de tamaño moderado, y sesenta megapíxeles registran un temblor que antes quedaba escondido. Si la foto va a acabar en una pantalla o en una copia pequeña, puedes ser más tolerante: con cuatro píxeles de criterio el tiempo se dobla, y con ocho se multiplica por cuatro.

Lo que sí está en tu mano, nunca mejor dicho, es la forma de sujetar la cámara. Cada uno de estos gestos reduce el temblor a la mitad y, por tanto, dobla el tiempo que aguantas. Estos son los tiempos máximos con un 35 mm en la M11:

Cómo sujetas la cámaraTiempo máximo
A pulso, con los brazos sueltos1/140 s
Con los codos pegados al cuerpo1/70 s
Con la correa tensada contra el cuello1/35 s
Apoyado en un muro o una barandilla1/17 s

La correa es el truco menos conocido y el que más rinde para lo que cuesta. Estiras la cámara hacia delante hasta que la correa queda tensa alrededor del cuello y disparas con los brazos extendidos. La cámara queda sujeta entre tus dos manos y la nuca, y eso te regala dos pasos sin cargar con nada.

La estabilización viene después y multiplica todo lo anterior. El SL3-S estabiliza el sensor (Leica anuncia cinco pasos) y el Q3 43 lo hace en el objetivo. Las cifras de fabricante se miden en condiciones favorables y con focales cortas, así que en la calle conviene contar con uno o dos pasos menos. Contando solo cuatro pasos efectivos, un SL3-S apoyado en un muro pasa de 1/11 s a casi un segundo y medio con un 35 mm. Ten en cuenta que la estabilización corrige tu movimiento y deja intacto el del sujeto, así que para congelar a alguien no sirve de nada.

Hay un último recurso que tampoco depende de cómo sujetes la cámara, y es disparar en ráfaga. El temblor es aleatorio, y en una serie de ocho fotos suele haber una en la que la mano estuvo casi quieta. Si cada foto suelta tiene una probabilidad entre tres de salir nítida, con ocho intentos la probabilidad de que al menos una lo consiga pasa del 96 %. Ojo, esto vale para la trepidación. Con el arrastre del sujeto no sirve, porque cada foto de la ráfaga es una foto distinta.

Siete maneras de pedir arrastre

Las seis técnicas de partida vienen de la Long Exposure Cheat Sheet de Pit Haupert (2025). La mayoría se resuelve con la fórmula tal cual: piden una longitud de raya y de ahí se despeja el tiempo. Las estelas de luz, por ejemplo, quieren una raya continua de unos 500 píxeles, y una persona quieta con la ciudad moviéndose a su alrededor se conforma con unos 220. Hay dos que funcionan con otra lógica, y he añadido una séptima que la chuleta no recoge.

El barrido

En el barrido mueves la cámara a propósito, así que tu temblor pasa a segundo plano. El resultado depende de lo bien que acompañes al sujeto. Yo calculo con un error de seguimiento del 15 % del movimiento: el fondo se lleva la raya entera y el sujeto solo esa fracción. Con 110 píxeles de fondo, el sujeto sale con unos 17 y se ve limpio. Cuando pasa de veinte píxeles, el barrido ha fallado.

De ahí sale también por qué los barridos con teleobjetivo son tan difíciles. El porcentaje de error es el mismo, pero el movimiento total crece con la focal, y ese 15 % se convierte en muchos más píxeles sobre el sujeto.

La ciudad desierta

En esta técnica todo depende del tiempo de exposición. Para que una persona desaparezca hace falta que su luz se reparta tan fina que no destaque sobre el fondo. Cada punto del encuadre queda tapado por ella solo mientras tarda en cruzar su propio ancho, w/v, y el resto de la exposición ese punto ve lo que hay detrás. Con una exposición t, el contraste de la persona sobre ese punto queda dividido por t·v/w.

Con cuarenta veces ese tiempo de cruce, el rastro cae algo más de cinco pasos y deja de verse:

t = 40 · w / v

Con un ancho aparente de medio metro y alguien paseando a 1,4 m/s salen unos catorce segundos. La cuenta no lleva focal ni distancia, y por eso la receta de los treinta segundos funciona en cualquier plaza. El margen que le sobra cubre a quien se para delante de un escaparate, que suele ser quien estropea la foto.

La séptima: el sujeto deja traza

Es el caso intermedio. Apuntas, te quedas quieto y la gente que pasa deja un rastro que todavía se reconoce. Se parece a las estelas de luz, pero se comporta de otra manera. Un faro brilla tanto más que la escena que su rastro se ve por largo que sea. Una persona solo refleja luz, y al moverse la reparte por todo el recorrido. Si la traza mide k veces su propio ancho, ningún punto del centro queda cubierto más de una fracción 1/k de la exposición, y la silueta conserva como mucho 1/k de su brillo.

Con una traza de una vez y media su ancho, el centro conserva dos tercios del brillo. Se nota el movimiento y los bordes se funden, pero todavía sabes quién es. Para una persona que camina a 1,4 m/s eso es el tiempo que tarda en recorrer 75 centímetros, alrededor de medio segundo, con cualquier focal y a cualquier distancia.

Flash y zoom

Quedan el congelado con flash y el zoom burst. Del primero, la herramienta solo calcula la luz ambiente; el reparto entre ambiente y destello lo resuelve el banco de flash, que es otra página del laboratorio. El zoom burst tampoco depende de la velocidad del sujeto, porque la raya es radial y su longitud la decide cuánto gires el anillo. Ahí la cifra es orientativa y el trípode, obligatorio.

La luz entra al final

Hasta aquí no ha hecho falta hablar de luz. Solo aparece al final, para saber si puedes llegar al tiempo que pide el efecto. A ISO 100 el tiempo correcto es t = N²/2EV, con N el número f y EV la luz de la escena. Si el efecto pide más, los pasos de diferencia los tiene que absorber un filtro de densidad neutra:

pasos = log₂ (t del efecto / t correcto)

Un ejemplo con la ciudad desierta. En un día nublado, con EV 13 y f/11, el tiempo correcto es de 1/68 s. Para llegar a 14 s faltan casi diez pasos, justo lo que da un ND1000. Cuando el ISO que necesitarías sin filtro queda por debajo de 25, el filtro deja de ser opcional, porque ninguna cámara baja tanto.

Hay dos costes que la cuenta no descuenta. Un ND de muchos pasos rara vez es neutro del todo, y la fuga de infrarrojo suele teñir la imagen. Y por encima de treinta segundos te sales de la escala de la cámara: toca modo bulb, disparador remoto y vigilar el calentamiento del sensor.

Lo que la fórmula no sabe

La fórmula supone que el sujeto cruza el encuadre de lado. Si viene de frente, el arrastre es mucho menor y hay que multiplicar por el seno del ángulo entre su trayectoria y el eje del objetivo. Un coche que se acerca en diagonal, a 45°, deja siete décimas de lo calculado.

El temblor tampoco es un número fijo. Los 0,03 rad/s son un valor típico de mano entrenada. Con frío, con prisa o al final del día empeora, y apoyado y conteniendo la respiración mejora. El tiempo máximo que sale es una mediana: la mitad de las veces te tocará algo peor, y para eso está la ráfaga.

Y quedan fuera la difracción y el ruido, que son los que deciden el diafragma y el ISO. Cerrar a f/16 para alargar la exposición se paga en detalle, y eso conviene medirlo aparte.

La herramienta

Todo esto está montado en una página interactiva. Eliges la técnica, el cuerpo (M11, Q3 43 o SL3-S), la focal, la distancia, la velocidad del sujeto, el apoyo y la luz, y te devuelve el tiempo, los píxeles de raya, si lo vas a sostener y qué filtro necesitas. También dibuja el fotograma con la silueta del sujeto a su tamaño real en el sensor, barrida tal como la integra el sensor, así que ves a una persona apagarse a medida que alargas la exposición. No guarda nada y funciona sin conexión.

Si quieres salir a practicarlo, la ficha del paseo de exposición larga trae ejercicios para un día de calle y seis fotógrafos que trabajaron con el tiempo abierto, de Daguerre a Michael Wesely.

Las seis técnicas y los trucos de sujeción vienen de la Long Exposure Cheat Sheet de Pit Haupert (2025). El cálculo, las cifras por cuerpo y la gráfica son míos.

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