Cómo leer una curva MTF: aberraciones, bokeh y carácter de un objetivo

Read in English: How to read an MTF curve

La primera vez que uno abre la hoja de datos de un objetivo y se encuentra con esas curvas que suben y bajan como un electrocardiograma, la tentación es pasar la página y quedarse con la foto de muestra. Se entiende, pero es un error, porque esa gráfica es el informe más honesto que existe sobre el carácter de una lente. Lo que pasa es que viene cifrado.

Este artículo es la clave de ese cifrado, y funciona en las dos direcciones. Primero, de la curva a la causa, para saber qué aberración produce esa forma concreta. Después, del deseo a la curva: si lo que buscas es pop tridimensional, fondos cremosos o ese glow de las lentes antiguas, verás qué debes exigirle exactamente a la gráfica antes de gastarte el dinero. Al final leeremos juntos las fichas de ocho objetivos, del Summicron de toda la vida al Noctilux f/1, para ver el método en acción.

Una idea sostiene todo lo demás: el carácter de un objetivo es el conjunto de aberraciones que su diseñador decidió no corregir. Detrás hay compromisos de diseño, y casi todos se pueden leer en estas curvas si sabes dónde mirar.

Qué mide una MTF y qué deja fuera

La MTF mide qué fracción del contraste de una mira sinusoidal sobrevive al paso por el objetivo, en función de dos cosas: la frecuencia espacial, en pares de líneas por milímetro, y la altura de imagen Y, que es la distancia desde el centro del fotograma medida en milímetros sobre el sensor. En paso universal, la esquina está a 21,6 mm.

Antes de leer un solo valor conviene tener presentes tres cautelas. Primera: las fichas de fabricante suelen calcularse a partir del diseño en lugar de medirse sobre unidades reales, así que no incluyen tolerancias de fabricación, descentrados ni recubrimientos. Segunda: se trazan a foco óptimo y casi siempre a infinito, y tu retrato lo haces a dos metros, donde el comportamiento puede ser otro (por eso existen los elementos flotantes). Tercera: son policromáticas, integran todo el espectro visible, lo que diluye el cromatismo longitudinal hasta hacerlo casi invisible. Volveremos sobre esto, porque es el punto ciego más importante de todos.

La anatomía de la ficha

El formato que publican Leica y Zeiss es el más informativo que hay. Dibuja cuatro frecuencias (5, 10, 20 y 40 pl/mm, apiladas de arriba abajo) y para cada una dos curvas: la tangencial (T, trazo continuo), que mide cómo se resuelven las estructuras perpendiculares al radio, y la sagital (S, trazo discontinuo), para las estructuras orientadas a lo largo del radio. Y repite la familia entera a plena apertura y a f/5.6.

Ficha MTF tipo con cuatro frecuencias y las curvas tangencial y sagital
Una ficha tipo a plena apertura. Cuatro frecuencias, T continua y S discontinua. La flecha marca la lectura fundamental: la separación vertical entre T y S a una misma altura Y.

Cada banda de frecuencia cuenta una cosa distinta, y conviene aprendérselo porque aquí está media interpretación:

  • 5 y 10 pl/mm: el contraste de las masas grandes. De ahí salen el relieve, la brillantez y la sensación de profundidad. Hubert Nasse, el gran científico de laboratorio de Zeiss, demostró que esta banda domina el juicio subjetivo de calidad mucho más que la resolución pura.
  • 20 pl/mm: la nitidez que percibes a distancia normal de observación.
  • 40 pl/mm: el microcontraste, la textura fina. Esta banda gobierna la frontera entre lo clínico y lo amable.

Hay una regla de oro que evita el error más frecuente: compara siempre la T con la S de la misma frecuencia y nunca curvas vecinas de frecuencias distintas. Con cuatro bandas apiladas es facilísimo equivocarse de pareja.

El protocolo: diez pasos delante de cualquier ficha

Este es el orden que sigo yo cada vez que abro una hoja de datos. Con un poco de práctica se hace en dos minutos.

  1. Lee los cuatro valores en Y = 0 a plena apertura. El de 10 pl/mm te predice el relieve; el de 40, si la lente será clínica o suave.
  2. Mide el hueco entre la familia de plena apertura y la de f/5.6 en el centro. Si es grande, hay mucha aberración esférica; si es casi nulo, el diseño es apocromático al límite.
  3. Busca separaciones entre T y S a cada altura del campo.
  4. Sigue la monotonía de cada curva: si hace valle y remonta, con T y S moviéndose a la vez, hay curvatura de campo.
  5. Mira la esquina a 5 pl/mm: te dice si las masas grandes llegan al borde con contraste, que es lo que se ve en una copia.
  6. Compara tangenciales y sagitales en el último tercio, también a f/5.6: si la T va persistentemente peor, es cromatismo lateral.
  7. Anota a qué altura empieza la degradación: ahí termina la zona donde puedes colocar a tu sujeto.
  8. Clasifica cada defecto: curable al diafragmar (esférica, coma) o estructural (astigmatismo, curvatura, cromatismo lateral).
  9. Abre la hoja de viñeteo y distorsión del mismo documento: no están en la MTF y cambian la lectura estética.
  10. Recuerda lo que no has visto: velo, signo de la esférica, cromatismo longitudinal, estructura del disco de desenfoque. Hay una sección entera dedicada a esos silencios.

Cada aberración deja su huella

Esta tabla es el resumen para la nevera. Debajo, cada firma con su gráfica.

AberraciónFirma en la MTFPrueba de confirmación
Esférica (SA)Depresión también en el centro a plena aperturaSe cura espectacularmente a f/5.6
Glow (SA alta)5 y 10 pl/mm hundidas en el eje, la de 40 con cola dignaContraste bajo con resolución alta
ComaT/S separadas y hundidas en el tercio exteriorDesaparece a f/4 o f/5.6
AstigmatismoSeparación T/S a igual altura YPersiste al diafragmar
Curvatura de campoOscilación no monótona con T y S en fasePersiste; el valle se desplaza
Cromatismo lateralT bajo S en el borde del campoInmune al diafragma
Cromatismo longitudinalCasi invisible: pérdida pequeña y uniformeCurvas por longitud de onda o imagen real

La esférica, madre del carácter

Es la única aberración monocromática que actúa también en el centro del campo, y eso la hace fácil de detectar: contraste deprimido en Y = 0 a plena apertura que mejora de forma espectacular al cerrar. El tamaño del hueco entre las dos familias de curvas mide cuánta esférica queda sin corregir.

La misma curva de 20 pl/mm a plena apertura y a f/5.6: el hueco es la esférica residual
La firma de la esférica: la misma curva de 20 pl/mm a f/1.4 y a f/5.6. Al cerrar, los rayos marginales dejan de participar y la curva se recupera.

La MTF a foco óptimo, sin embargo, es ciega al signo de la esférica, y ese es un límite esencial que debes grabarte. Una lente subcorregida y una sobrecorregida con el mismo módulo dan curvas casi idénticas, y el signo es justo lo que decide si el bokeh es cremoso o nervioso. Para averiguarlo necesitas mirar fuera de la ficha: la deriva de foco al diafragmar (hacia atrás es subcorregida, hacia delante sobrecorregida) o directamente los discos de desenfoque en fotos reales.

El glow

Cuando la esférica es muy alta y se suma algo de dispersión interna, el punto de luz se dibuja como un núcleo nítido rodeado de un halo ancho. Ese halo roba contraste a las estructuras grandes sin destruir el detalle fino, y eso tiene una firma inconfundible: las frecuencias bajas anormalmente hundidas en el eje mientras la de 40 conserva una cola razonable. Un contraste global bajo con una resolución sorprendentemente alta es la marca del velo esférico, y el Thambar es su caso extremo de manual.

Familia de curvas comprimida por arriba: la firma del glow
La familia comprimida por arriba: la curva de 5 pl/mm, que en un objetivo normal rozaría el 1, arranca en 0,78. Esa banda estrechada es el halo.

Coma y astigmatismo: la prueba del diafragma

Los dos separan la T de la S en el campo, y la manera de distinguirlos es biográfica: el coma muere al diafragmar y el astigmatismo sobrevive. Si la separación se cierra a f/4, era coma; si persiste, es astigmatismo, o curvatura si T y S oscilan juntas.

Coma a plena apertura: el tercio exterior se abre y se hunde
Coma a plena apertura: el tercio exterior se abre.
El mismo objetivo a f/5.6: la separación se ha cerrado, era coma
El mismo objetivo a f/5.6: la separación se cierra. Era coma.
Astigmatismo a plena apertura: T y S divergen desde media altura
Astigmatismo a plena apertura: T y S divergen desde media altura.
A f/5.6 todo sube pero el hueco entre T y S sigue ahí
A f/5.6 todo sube, pero el hueco sigue ahí porque es estructural.

Por cierto, ¿qué es exactamente eso de tangencial y sagital? En cada punto del sensor hay dos orientaciones posibles del detalle: las estructuras sagitales siguen la dirección del radio que une el centro con ese punto, y las tangenciales lo cruzan en perpendicular. Si el objetivo las resuelve igual, la mancha de un punto es simétrica. Si no, el punto se dibuja como un segmento, y la textura de una valla se ve nítida en una dirección y borrosa en la otra. Esa asimetría es el astigmatismo, y la distancia vertical entre las dos curvas lo mide.

La curvatura de campo

En muchos diseños, la superficie donde el objetivo enfoca de verdad es un casquete curvado en lugar de un plano, y corta al sensor en anillos. La consecuencia en la gráfica son esas oscilaciones que caen, hacen valle en la zona media y remontan hacia la esquina, moviendo T y S en fase. Si oscilan por separado hay además astigmatismo, porque las superficies T y S son dos casquetes distintos.

Curvatura de campo: las curvas hacen valle y remontan en fase
El valle hacia Y = 12 y la remontada hacia la esquina: el casquete de foco se aleja del sensor y vuelve a cortarlo. El famoso bache de zona media de los Gauss luminosos.

El cromatismo lateral

Aquí el aumento de la imagen depende de la longitud de onda: el punto se estira radialmente en un pequeño arcoíris que emborrona las estructuras tangenciales del borde. Su firma son las tangenciales persistentemente por debajo de las sagitales en el último tercio, con total indiferencia al diafragma. La buena noticia es que se corrige muy bien por software y apenas penaliza el carácter.

Cromatismo lateral: la tangencial cae bajo la sagital solo en el borde del campo
T hundiéndose bajo S solo en el borde. Repite la lectura a f/5.6: si nada cambia, es cromatismo lateral.

El cromatismo longitudinal, el gran punto ciego

El cromatismo longitudinal (LoCA), ese que pinta ribetes magenta delante del plano de foco y verdes detrás, es probablemente la aberración que más daña un bokeh, y también la más traicionera en una ficha. En una MTF policromática queda diluido como una pérdida pequeña y uniforme, indistinguible de cualquier otra causa, y en las fichas calculadas de catálogo ni siquiera eso. Solo se detecta en imagen real o con curvas por longitud de onda, que casi nadie publica.

Dos objetivos, uno con cromatismo longitudinal marcado y otro sin él: curvas casi idénticas
Dos objetivos, uno con LoCA marcada y otro limpio: sus curvas policromáticas son casi indistinguibles. La aberración que más estropea el bokeh es invisible aquí.

Del deseo a la curva: qué pedirle a la ficha

Demos la vuelta al catalejo. Si ya sabes qué tipo de imagen buscas, esto es lo que tienes que exigir.

El pop 3D

Esa sensación de que el sujeto se despega del fondo es, en el fondo, un problema de gradientes. Pide curvas de 5 y 10 pl/mm altas y planas en el tercio central a plena apertura (0,9 o más), un hueco moderado respecto a f/5.6, y en la hoja de al lado entre 1 y 2 EV de viñeteo, que hace de foco de atención y trabaja gratis para ti. La MTF no te puede garantizar una LoCA baja ni unos negros profundos, que dependen de los recubrimientos. La observación de Nasse resume el asunto: entre dos objetivos con la misma resolución límite, el que gana a 10 y 20 pl/mm parece más tridimensional, aunque resuelva menos líneas.

Cremosidad y doble línea: todo está en el disco

Aquí la ficha solo da la condición necesaria (un hueco grande entre familias, es decir, esférica abundante) y el signo decide el resultado. Con esférica subcorregida, el disco de desenfoque concentra la luz en un núcleo brillante que se desvanece hacia el borde: miles de esos discos superpuestos se funden como acuarelas, y eso es lo que tu ojo llama cremosidad. Con esférica sobrecorregida aparece un anillo brillante en el borde del disco que, solapado a lo largo de una rama desenfocada, la duplica: el temido bokeh de doble línea. En los foros se repite que la doble línea la causa el astigmatismo, pero la culpable es la esférica con el signo equivocado; el astigmatismo produce efectos muy distintos y aquí es un acusado inocente.

Perfil de intensidad del disco de desenfoque según el estado de corrección de la esférica
El perfil de intensidad del disco según la corrección. El mismo módulo de esférica con signos opuestos produce la acuarela o la doble línea, y la MTF en foco no los distingue.

Hay un detalle que casi nadie cuenta, y es que el efecto es antisimétrico. El mismo objetivo que te funde el fondo en acuarela endurece el desenfoque del primer plano, porque el término de esférica no cambia de signo entre delante y detrás del plano de foco, y el desenfoque sí.

El glow onírico y el remolino

Para el glow, busca la firma que ya conoces (bajas hundidas en el eje, la de 40 con cola) y añade dos exigencias: que a f/2.8 el halo se apague, porque lo que quieres es poder elegirlo, y un velo moderado que lo alimente. Para el remolino necesitas dos ingredientes: astigmatismo fuerte en el tercio exterior, que sí se ve en la ficha como un hueco T/S grande y persistente, y recorte mecánico de pupila, que no se ve: búscalo en la hoja de viñeteo, donde una caída brusca superior a 2 EV delata una pupila muy recortada.

Clínico o elegante

El aspecto clínico tiene firma propia: la curva de 40 pegada a la de 20 en todo el campo y un hueco casi nulo entre aperturas. Si no lo quieres, busca el compromiso de la elegancia clásica: 10 y 20 altas con la de 40 deliberadamente descolgada hacia 0,6 o 0,7. Así se consigue relieve con dibujo amable, macro alto con micro moderado, que es la receta de los Leica de siempre. El contraejemplo perfecto es el APO-Summicron 50, con corrección casi total, que buena parte de sus usuarios describe con la misma palabra: perfecto pero frío. La perfección en la MTF y el óptimo estético no tienen por qué coincidir.

Perfil clínico: las curvas de 20 y 40 pl/mm casi pegadas
Perfil clínico: 20 y 40 casi pegadas. Textura dura.
Perfil clásico: la curva de 40 pl/mm descolgada
Perfil clásico: mismo macro, la de 40 descolgada. Dibujo amable.

En cuanto a las esquinas que se funden, una caída fuerte de todas las frecuencias en el último tercio con la de 5 pl/mm aguantando significa que las masas llegan y el detalle no. El resultado es una periferia expresiva sin destrucción geométrica, que para mucha fotografía es exactamente lo que uno quiere.

Lo que la ficha calla (y dónde mirarlo)

CualidadPor qué no está en la MTFDónde mirarla
Velo, nivel de negroLa MTF se normaliza a 1 en frecuencia cero, y el cálculo ignora los recubrimientosContraluces reales, generación del tratamiento
Signo de la esféricaSimetría de la MTF a foco óptimoDeriva de foco, discos de desenfoque
Cromatismo longitudinalDiluido en la integración policromáticaBordes fuera de foco en imagen
Rizado asférico (cebolla)Es estructura fina del disco, no del plano de focoDiscos de altas luces ampliados
Ojo de gato, remolinoPropiedad de la pupila fuera de ejeHoja de viñeteo, discos en esquina
Viñeteo y distorsiónVan en hojas aparteFicha de iluminación relativa
Deriva de focoEs un fenómeno entre aperturas, no de una solaSeries de enfoque diafragmando
El bokeh en generalRequiere la mancha de punto completa en 3D, no su corte en focoImágenes reales

El corolario práctico, incómodo y liberador a la vez, es que dos objetivos con fichas MTF idénticas pueden renderizar distinto. El caso de libro es el Summilux-M 50 ASPH en sus versiones 11891 y 11728: curvas calcadas entre ambas, misma fórmula de 8 elementos en 5 grupos, y las diferencias reales son mecánicas (enfoque a 45 cm, 11 palas, parasol) más, si acaso, los recubrimientos. Toda la discusión de los foros sobre si “rinden distinto” no tiene detrás un solo dato óptico.

Ocho fichas leídas de verdad

La teoría está bien, pero esto se aprende leyendo fichas de objetivos con nombre y apellidos. Antes de empezar, aviso de que las gráficas que siguen son redibujos aproximados a partir de las hojas de datos y mediciones publicadas, hechos para ilustrar la lectura, y de que no sustituyen a la ficha original de cada fabricante. Cada ejemplo cierra con su traducción a imagen (pop, cremosidad, borde del disco, glow), y señalo cuándo el dato procede de los puntos ciegos y no de la gráfica.

Mandler 50 f/1.4 E46 Pre-A: tres paneles, una sola historia

Antes de nada, aclaro los nombres. Aquí Mandler es una marca moderna que homenajea a Walter Mandler, el legendario diseñador de la Leitz de Midland que firma tres objetivos de esta lista. Su 50 f/1.4 reinterpreta el Summilux pre-ASPH con 7 elementos en 5 grupos, todos esféricos, vidrio actual (el fabricante declara entre un 20 y un 25 % más de resolución que el original), 12 palas y enfoque mínimo a medio metro. La idea es poner un centro moderno sobre una periferia deliberadamente clásica.

La ficha lo cuenta tal cual. Centro en 0,99 / 0,96 / 0,87 / 0,69: macro excelente y micro alto sin llegar a clínico. El primer tercio no tiene rastro de astigmatismo. En la zona media, en cambio, las sagitales se desploman (la de 40 pl/mm toca 0,07 en Y = 12,6 con la tangencial todavía en 0,45) y después remontan hacia la esquina. Una separación enorme más una oscilación no monótona delatan astigmatismo severo montado sobre curvatura de campo.

MTF del Mandler 50 f/1.4 a plena apertura con las tres lecturas clave anotadas
La MTF a f/1.4 con las tres lecturas anotadas: el hueco T/S a 40 pl/mm en Y = 12,6, el valle con remontada de las sagitales y la curva de 5 pl/mm llegando a la esquina con 0,72.

Este es el mejor ejemplo del artículo porque el fabricante publica además los dos paneles que confirman el diagnóstico. El de curvatura de campo muestra las superficies T y S separándose hacia el borde en dos casquetes de signo opuesto: la remontada sagital de la MTF es, literalmente, su casquete volviendo a cortar el sensor. La distorsión, por su parte, queda por debajo del 0,3 %, algo estéticamente irrelevante. Así, los tres paneles cuentan una sola historia coherente.

Curvatura de campo del Mandler 50: T y S se separan en dos casquetes
Curvatura de campo: T y S divergen en dos casquetes. La distancia horizontal entre familias a igual altura es el astigmatismo.
Distorsión del Mandler 50: por debajo del 0,3 por ciento
Distorsión: bajo el 0,3 % en la esquina.
Pop 3DAlto en el tercio central: macro 0,96 y plano con negros de vidrio moderno; la separación de planos la remata la pupila de 36 mm.
CremosidadCentral cremosa y periferia arremolinada: el astigmatismo con curvatura estira los discos, y el fabricante declara el remolino como rasgo buscado.
Borde del discoFundido: esférica subcorregida heredada del pre-ASPH, sin asféricas y por tanto sin cebolla; 12 palas mantienen el disco redondo al cerrar.
GlowLigero a f/1.4, atenuado respecto al original por el vidrio y los recubrimientos actuales. Signo y deriva, como siempre, a confirmar en los discos.

Summilux-M 50 f/1.4 ASPH: el moderno con secreto

Centro en 0,97 / 0,93 / 0,85 / 0,68: macro de referencia y micro alto que se queda deliberadamente a un paso de lo clínico. La caída es monótona y suave, con un astigmatismo moderado que crece desde Y = 8 sin dramatismo y nada estructural grave. Una ficha casi aburrida de buena. Su punto débil célebre, el cromatismo longitudinal, se nota mucho en los bordes del bokeh y queda fuera de la gráfica, igual que la esférica ligeramente sobrecorregida con deriva de foco leve. Así que la ficha impecable esconde el defecto real.

MTF del Summilux-M 50 ASPH a plena apertura: alta y monótona
El Summilux 50 ASPH a plena apertura: alto, monótono, con separaciones contenidas. Su LoCA, el rasgo que más condiciona su bokeh, es invisible aquí.
Pop 3DAlto: macro 0,93 a 10 pl/mm, negros profundos y 2,2 EV de viñeteo que encuadran la mirada.
CremosidadMedia: la sobrecorrección leve da un disco con borde apenas insinuado que endurece el follaje a media distancia; el primer plano, por antisimetría, sale suave.
Borde del discoInsinuado, con algo de rizado asférico en luces puntuales; la mancha real del bokeh es la LoCA, con sus ribetes magenta y verde invisibles en la ficha.
GlowNulo.

Summicron-M 50 f/2 (diseño de Mandler, 1979): el patrón de medida

Seis elementos y vidrios económicos, con la optimización de coste elevada a arte, dan 0,96 / 0,92 / 0,82 / 0,62 en el centro a plena apertura. Fíjate en ese 0,62 a 40 pl/mm: es exactamente la zona elegante de la que hablábamos, macro alto con micro moderado, dibujo amable sin sacrificar relieve. Tiene una ligera curvatura en zona media que aplana las sagitales sin llegar a valle, el astigmatismo está contenido y a f/5.6 roza el comportamiento apocromático. Durante décadas fue el listón contra el que se midió todo lo demás, y la ficha explica por qué.

MTF del Summicron-M 50 a f/2 con la curva de 40 en la zona del compromiso clásico
El Summicron 50 a f/2: la de 40 descolgada justo donde debe, sagitales que se aplanan en zona media por curvatura leve.
Pop 3DMedio-alto: macro excelente a f/2 y negros honestos; le falta apertura para separar planos con violencia.
CremosidadMedia-alta: subcorrección suave, transición dócil, fondo que se funde sin llamar la atención.
Borde del discoLimpio y sin anillo: no hay asféricas, cero cebolla. Bokeh educado más que espectacular.
GlowNulo. El resumen es la elegancia: micro moderado sobre macro alto, piel amable.

Summilux-M 75 f/1.4 (Walter Mandler, 1980): el glow de catálogo

Esta es la firma de la esférica masiva en estado puro, con toda la familia deprimida también en el centro y la de 40 arrancando en 0,38. La curva azul superpuesta muestra la prueba diagnóstica: la de 20 pl/mm salta de 0,55 a 0,90 al cerrar a f/5.6. Un defecto curable es un defecto conmutable: a plena apertura tienes un núcleo nítido envuelto en halo y, dos pasos más cerrado, un objetivo serio. La esférica está subcorregida, con deriva de foco hacia atrás y fondo de acuarela. Por eso, en los foros, el apellido Mandler es sinónimo de un rendering tanto como de un diseñador.

MTF del Summilux 75 a f/1.4 con la curva de 20 a f/5.6 superpuesta
Summilux 75 a f/1.4 con la curva de 20 pl/mm a f/5.6 superpuesta: el hueco vertical en el eje es la esférica, y su cierre al diafragmar la confirma como curable.
Pop 3DModerado a f/1.4: el velo esférico templa los negros; sube un escalón al cerrar un paso.
CremosidadAlta: subcorrección franca, núcleo brillante y borde desvanecido, la acuarela de catálogo. El primer plano desenfocado, en cambio, sale duro.
Borde del discoDesvanecido, sin cebolla; la LoCA sí mancha las transiciones, y es su talón real.
GlowPresente y conmutable: halo a f/1.4, apagado a f/2.8. Deriva hacia atrás al diafragmar, fuera de la ficha.

Noctilux-M 50 f/1.0 (Walter Mandler, 1976): la ficha más baja publicada con orgullo

Mandler diseñó el Summicron de arriba, el Summilux 75 y este; la pareja 75/1.4 y Noctilux f/1 es lo que los foros llaman el look Mandler, y lo que la marca homónima del primer ejemplo homenajea. La ficha es el protocolo entero en modo extremo: toda la familia hundida también en el eje (esférica masiva a pupila de 50 mm), con la de 40 arrancando en 0,26; desplome sagital del campo exterior que mezcla coma, la parte que se cura al cerrar, con astigmatismo; y la curva azul de 20 pl/mm a f/5.6 saltando de 0,44 a 0,88, la transformación más dramática del catálogo Leica. La lección tiene que ver con la categoría del objetivo y no con su grado de corrección, porque esta ficha no mide su propósito, que es fotografiar la luz que no hay. Juzgarla con el criterio de un diseño moderno corregido es un error de planteamiento.

MTF del Noctilux 50 f/1 a plena apertura con la curva de 20 a f/5.6 superpuesta
El Noctilux f/1 a plena apertura: el salto de 0,44 a 0,88 al cerrar es la esférica curándose, y el desplome sagital exterior, coma sobre astigmatismo.
Pop 3DPor aislamiento, no por contraste: negros velados a f/1, pero separación brutal vía pupila de 50 mm y más de 3 EV de viñeteo que funden las esquinas en sombra.
CremosidadAlta y turbulenta: núcleo fundido por la subcorrección, pero ojo de gato severísimo que estira los discos y tiende al remolino, fuera de la ficha.
Borde del discoDesvanecido, sin cebolla (no hay asféricas); la coma deforma las luces puntuales de esquina en cometas, y la LoCA es generosa.
GlowEl rey del halo nocturno a f/1, apagado desde f/2.8. Deriva de foco notable. El onírico sin paliativos.

Summilux 35 Aspherical (réplica Light Lens Lab del 11873)

El Summilux-M 35 Aspherical de 1990 fue el primer 35 de Leica con asféricas: dos superficies talladas una a una, unas dos mil unidades fabricadas, el puente entre el pre-ASPH y el ASPH de producción. Light Lens Lab ha devuelto la fórmula al mercado, y su ficha es de transición y se nota. El centro marca 0,97 / 0,92 / 0,82 / 0,64, con un micro alto que no llega a clínico y un velo bajo para la época. El primer tercio aguanta limpio y del milímetro 9 en adelante T y S se abren con una mezcla de coma (la parte que se cierra a f/5.6) y astigmatismo moderado, sin el colapso sagital del Mandler 50. Su esférica está moderadamente subcorregida, con el signo que pide la cremosidad, como veíamos al hablar del disco de desenfoque.

MTF del Summilux 35 Aspherical a f/1.4, la ficha de transición entre dos eras
El 35 Aspherical a f/1.4: la ficha de transición entre dos eras, con el tercio exterior abriéndose sin dramatismo.
Pop 3DAlto: macro de 0,92 a 10 pl/mm, negros dignos y 2,3 EV de viñeteo.
CremosidadMedia-alta y equilibrada: subcorrección moderada, núcleo que se funde sin teatro. El perfil más cercano a la receta ideal de esférica ligera, LoCA contenida y viñeteo generoso.
Borde del discoSuave, pero con rizado apreciable en luces puntuales: asféricas de primera generación, visible al ampliar y fuera de la ficha.
GlowNulo; coma de esquina a plena apertura que se apaga al cerrar. Deriva leve.

Light Lens Lab Z21: el Angénieux de los años cincuenta

Es un homenaje al Angénieux S21 de 50 mm f/1.5, un doble Gauss de seis elementos en cuatro grupos de los años cincuenta, así que su ficha es un documento de época. Tiene micro bajo (0,36 en el centro), sagitales con valle hacia Y = 13 y remontada clara (el casquete de la curvatura de campo, acusada en este diseño) y separaciones T/S grandes y persistentes. Aun así, la curva de 5 pl/mm aguanta con dignidad y las masas brillan, que es el encanto del original. La ficha no cuenta que el homenaje monta vidrio de lantano y recubrimientos actuales, así que el velo es menor que el del original, ni que conserva la esférica sobrecorregida del diseño, que dibuja el fondo en burbujas, con un anillo brillante en el borde de cada disco, y deja una deriva de foco apreciable al diafragmar. La ficha da el módulo de esa esférica, pero no su signo, y por eso la burbuja no aparece en la gráfica.

MTF del Light Lens Lab Z21 a f/1.5, la ficha de un diseño de los años cincuenta
El Z21 a f/1.5: la ficha de un diseño de los años cincuenta. Compárala con la del Summilux 50 ASPH: medio siglo de corrección en una mirada.
Pop 3DBajo-medio: masas brillantes sobre negros templados, con relieve sin dureza.
CremosidadBaja en el fondo: burbuja total, cada luz desenfocada es un disco de borde brillante y el follaje se llena de anillos. El primer plano, por antisimetría, sale fundido.
Borde del discoAnillo brillante y nítido, sin cebolla porque no hay asféricas: la burbuja. Ojo de gato marcado con tendencia a remolino suave por el recorte de pupila, fuera de la ficha.
GlowPresente a f/1.5, de época, aunque más limpio que el original por el vidrio y el recubrimiento actuales. Deriva de foco apreciable.

Bonus: el formato Sigma, otro idioma

No todas las fichas hablan el dialecto Leica/Zeiss, y conviene saber traducir. El formato Sigma, aquí con un 35 mm luminoso a plena apertura, exige recalibrar tres convenciones. Solo hay dos frecuencias: rojo para 10 pl/mm y azul para 30, a medio camino entre el 20 y el 40 de Leica. El convenio de trazos está invertido: la continua es la sagital (S) y la discontinua la meridional (M, la tangencial de toda la vida). Tampoco hay familia a f/5.6; a cambio, Sigma publica dos paneles del mismo objetivo: la MTF por difracción, el cálculo ondulatorio completo y realista, y la geométrica, solo trazado de rayos, que al ignorar la difracción suele quedar algo por encima.

Formato Sigma, panel por difracción: 10 y 30 pl/mm
Panel por difracción, el realista: planicie hasta los 15 mm, astigmatismo solo en la esquina.
Formato Sigma, panel geométrico sin difracción
Panel geométrico, sin difracción: apenas por encima del otro. Lo que falta hasta 1 es aberración real.

El centro marca 0,97 a 10 pl/mm y 0,84 a 30, territorio apocromático a plena apertura, y las cuatro curvas van casi horizontales hasta los 15 mm. Eso deja dos tercios del campo útiles para el sujeto, algo que ni los mejores clásicos soñaban. El pequeño vaivén del azul en zona media es una diferencia leve de curvatura entre las dos superficies focales, de amplitud trivial. El diagnóstico propio de este formato consiste en comparar paneles, algo que sustituye en parte a la familia diafragmada ausente: la geométrica va solo marginalmente por encima de la de difracción (0,87 contra 0,84 en el centro a 30 pl/mm). A plena apertura de un luminoso la difracción es casi despreciable, así que esa distancia corta te dice que lo poco que falta hasta 1 lo ponen aberraciones residuales reales, y pocas. Un clásico también tendría los dos paneles juntos, aunque mucho más abajo: cuando dominan las aberraciones, el trazado de rayos ya describe bien la mancha y las dos curvas convergen. La geométrica solo se despega muy por encima cerca del límite de difracción, por ejemplo con el objetivo muy cerrado.

Pop 3DAlto: banda de 10 plana hasta 15 mm y, en estos diseños luminosos, más de 2 EV de viñeteo a plena apertura.
CremosidadMedia-baja: la corrección alta implica un disco casi uniforme de borde definido. Bokeh correcto, sin llegar a fundido.
Borde del discoDefinido; en asféricos de este grado conviene vigilar el rizado (cebolla) en luces puntuales, invisible aquí.
GlowNulo; micro en el lado clínico. Si aparece carácter, estará en los puntos ciegos: LoCA, velo, discos.

Los ocho errores que todos cometemos

  1. Comparar una curva T con la S de la frecuencia vecina.
  2. Juzgar por la resolución límite en vez de por las de 10 y 20 pl/mm.
  3. Leer una ficha calculada como si incluyera recubrimientos y tolerancias de fabricación.
  4. Atribuir al astigmatismo el bokeh de doble línea (es la esférica sobrecorregida).
  5. Concluir el signo de la esférica mirando una sola familia de curvas.
  6. Olvidar que la ficha es a infinito y el retrato se hace a dos metros.
  7. Tratar el viñeteo como un defecto a restar en vez de como un parámetro estético.
  8. Esperar que una MTF idéntica implique un rendering idéntico.

Para seguir tirando del hilo

Si quieres jugar con estas ideas sobre objetivos concretos, tengo dos herramientas interactivas: la carta reducida de rendering, que compara 129 objetivos de montura M en siete ejes causales con buscador de vecinos y discos de desenfoque reconstruidos, y la carta completa de la que deriva.

Las referencias de fondo: los dos whitepapers de H. H. Nasse para Carl Zeiss, “How to Read MTF Curves” (2008) y su segunda parte (2009), que siguen siendo la mejor introducción seria al tema; el criterio de Heynacher sobre el área bajo la curva como predictor de la nitidez percibida; y las hojas de datos técnicos de Leica Camera AG, que publican MTF, viñeteo y distorsión de cada objetivo y son una escuela gratuita para quien aprenda a leerlas. Las gráficas de este artículo son redibujos ilustrativos propios.

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