Manifiesto
En respuesta a la crisis del arte institucional –donde exceso discursivo y moralización sustituyen la obra visual–, proclamamos la supremacía de la imagen fotográfica como entidad independiente, polisémica y libre de tutelas ideológicas. Las fotografías se experimentan, no tienen por qué comprenderse.
- Silencio Formal: La secuencia fotográfica, ritmo secuencial y materialidad del soporte generan significado intrínseco, sin marcos teóricos superpuestos ni narrativas políticas preformatizadas. Sin discurso, sin humo.
- Ambigüedad Potente: La imagen seduce mediante ambivalencia, solapando experiencias universales sin posicionamientos didácticos.
- Rechazo a la Homogeneización: Contra estandarización discursiva, defendemos la experimentación visual, el caos, la imagen personal, que inquieta sin garantías ideológicas.
- Autonomía Moral: Rechazamos la moralización que convierte al artista en garante social, priorizando virtud señalada sobre estética vivencial.
- Legitimidad Sensorial: Validación por capacidad disruptiva de la mirada y experiencia directa, no por retóricas abstractas ni subvenciones. Experimenta la imagen; no la descifres.